Nuestros Procesos de Aprendizaje

Resumen: En las siguientes líneas se presenta una reflexión sobre la valoración de nuestros procesos de aprendizaje, a partir de una evaluación formativa que identifique, por ejemplo, estilos, formas y dificultades de dichos procesos. Junto con realizar algunas observaciones sobre nuestra educación chilena, específicamente de cómo la pandemia nos ha obligado a transitar desde un énfasis en los resultados hacia un énfasis en los procesos de aprendizaje.


Palabras claves: Evaluación formativa, Procesos de aprendizaje, Educación Chilena.



Realidad Educación: Énfasis en los resultados



Contextualizando la realidad de la educación Chilena temporalmente en el siglo XXI, se puede observar un énfasis en el análisis de resultados tanto nacional como internacionalmente, específicamente, si centramos nuestra mirada en pruebas estandarizadas como: PISA, TIMS o SIMCE. Aunque, existe un cambio de paradigma centrado en el desarrollo de habilidades y competencias (una mirada más Constructivista), y ya no un paradigma de repetición de conocimientos (una mirada más Conductista). En la práctica, se sigue midiendo la calidad de la educación y de los aprendizajes mediante estas pruebas estandarizadas. Es decir, hemos cambiado el paradigma de educación pero seguimos evaluando de la misma manera.


Por otra parte, Sanmartí (2018) menciona que en el contexto de la enseñanza tradicional, la educación formativa se suele confundir con la realización y revisión continua de exámenes y pruebas. Y además, establece que la regulación de los aprendizajes se premia con una buena nota cuando los resultados son los esperados. Pero qué sucede cuando no se obtienen los resultados esperados, ¿Cómo identificamos o evaluamos por qué se obtuvieron esos resultados?, ¿Cómo identificamos en respuestas erróneas, por qué el estudiante habrá llegado a esas respuestas?, ¿Nos lo estamos preguntando?, ¿No obtener los resultados que esperamos, significa que un estudiante no está aprendiendo?


Realidad Educación en Pandemia: Énfasis en los procesos


En el contexto de este año 2020, no es posible medir los aprendizajes mediante pruebas estandarizadas. La evaluación del aprendizaje ha tenido que reformularse, ya no sólo en la teoría, sino que también en la práctica. En otras palabras, no sólo se ha cambiado el paradigma, sino también cómo y qué se evalúa del aprendizaje de los estudiantes. Se ha comenzado a valorar los procesos, evaluando no tan sólo factores cognitivos (errores, dificultades, etc), sino también otros factores (Emocionales, psicosociales, familiares, etc). Naturalmente, dejamos de centrarnos en los resultados, fortaleciéndose un énfasis en el proceso e incluyendo nuevos factores que influyen en éste.




Si centramos nuestra mirada en las clases online, los estudiantes se han visto enfrentados a trabajar ya no por una nota, sino por el simple hecho de aprender, a lo que no estaban acostumbrados. Tanto estudiantes como profesores han debido valorar el proceso de aprendizaje más que el producto, así como valorar el desarrollo de habilidades y actitudes, como la responsabilidad, la autonomía, el esfuerzo, la perseverancia, etc. Inevitablemente el estudiante ha tenido que tomar el rol de ser responsable de regular y evaluar sus propios aprendizajes, así como el profesor tomar el rol de facilitador y acompañante de estos procesos. Se puede observar incluso, que se está disminuyendo la brecha entre la teoría y la práctica de muchos paradigmas asociados a educación y evaluación para el aprendizaje.



Valorar nuestros procesos de aprendizajes


Respecto a la evaluación formativa de los aprendizajes, Sanmartí (2018) menciona que su visión posibilita que el profesorado diseñe estrategias no basadas en la repetición y dirigidas a atacar las causas de las dificultades. Lo anterior permite, a través de las devoluciones y comentarios realizados mejoras de los resultados finales, es decir, mejora en la calidad de los aprendizajes. En el contexto actual, sería significativo además reflexionar sobre qué se va a mirar de estos procesos, qué factores se observarán y con qué indicadores se medirán dichos aprendizajes.


Finalmente, es importante valorar el aprender por aprender, identificar cómo aprendemos (escribiendo, haciendo esquemas, repitiendo, dibujando, leyendo, etc), hacernos conscientes de nuestras propias formas de aprender. Debemos valorar las diferencias individuales y procesos, ya que nos permite valorarnos, no tan sólo en una educación formal, sino también en nuestra vida. Es importante no tan sólo en este contexto de pandemia, hacernos conscientes de nuestros ritmos de aprendizaje y nuestras habilidades. Valorando nuestros tiempos y procesos, nos estamos valorando a nosotros mismos, nos hacemos conscientes y responsables de nuestros aprendizajes, desarrollamos facultades como autonomía, nos auto-educamos, crecemos. Es más, valorando nuestros procesos de aprendizaje, podemos mejorar tanto nuestra educación como nuestra sociedad chilena.






Referencias bibliográficas


Sanmartí, N. (2018). La finalidad principal de la evaluación es la regulación tanto de la enseñanza como del aprendizaje. 10 ideas clave. Evaluar para Aprender.


Autor

Valentina Chaparro Aguilera

Profesora de Matemáticas. PUCV. Chile

Máster en Investigación Educacional, UAB. España

@profevalepaz




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