Los roles de la mujer moderna

Cuando hablamos de los roles de la mujer en la actualidad, pensamos en profesionistas, madres, esposas, amigas, hijas, hermanas, administradoras del hogar, pero no debemos olvidar que el primer rol de la mujer es justamente ser mujer.


Este rol del que aún en estos tiempos parece ser el primero al que renunciamos en esta lucha por sobresalir en el resto de las áreas por las demandas que estas implican.

No hay duda que en términos de historia existen avances en el papel que jugamos dentro de la sociedad, sin embargo, en el fondo, ésta continúa exigiendo, con la otra cara de la moneda, un esfuerzo por parte de nosotras por ganarnos un lugar, una identidad.


Estas exigencias nos empujan a llevar vidas aceleradas: madres perfectas, profesionistas o emprendedoras exitosas, parejas comprensivas, amigas presentes, hijas ejemplares; como si se anulara el derecho a equivocarnos en uno de tantos roles, porque lo primero que sale a la luz cuando hemos dedicado gran parte de nuestro tiempo a un proyecto personal, es la culpa por haber descuidado a nuestros hijos o nuestra casa; o quizá por haber emprendido la aventura de un negocio, dejamos de visitar a nuestros padres o hermanos, y no falta el comentario “inocente” de alguien cercano que dice “pero querían trabajar”, comentarios cargados aún de ese sistema patriarcal que relegaba a la mujer a las tareas del hogar y la maternidad y que sigue permeando en nuestras vidas.


¿Pero qué hay de nosotras y la forma en que elegimos ser mujeres? ¿De dónde nace el deseo de ser perfectas en todas las áreas? ¿Acaso en nuestro interior persiste esa idea de “demostrar” que podemos y que valemos?


Es momento de poner nuestras necesidades antes que un título, que reconectamos con nuestra esencia y escuchemos nuestra sabiduría interna. Dejemos por un momento fluir nuestros verdaderos deseos, reconocer nuestras vulnerabilidades. No tenemos que ser super mujeres en cada uno de nuestros roles ni ir contra marea para demostrar nada.


Somos mujeres reales, que sentimos, que lloramos, que no siempre tenemos el ánimo para nada ni para nadie, que también nos rebasa el estrés, que no siempre somos madres amorosas ni parejas perfectas, tampoco nos sobra energía todos los días para el gym o para cenas familiares. Nos debemos justicia y comprensión a nosotras mismas, vivamos nuestro feminismo desde la autenticidad y empatía. No anulemos nuestras características bilógicas que a veces nos juegan malas pasadas. Antes que ningún otro rol, eres mujer.


Hoy, gracias a la lucha de muchas mujeres, tenemos la posibilidad de desarrollarnos en un ambiente estimulante para la persecución de nuevas metas, de ser autónomas y de elegir la manera en la que queremos vivir, y esto, resulta tanto maravilloso como desafiante, por lo que es importante tener presente nuestro propio ritmo, definir y autogestionar nuestros recursos internos y priorizar nuestro bienestar personal, para que, a partir de ello, las demás esferas de nuestra vida fluyan en armonía.



Ser mujer ya es en sí una virtud, somos dadoras de vida y no por el hecho de procrear, sino porque poseemos ese don de avivar con una palabra, una acción, un detalle.

Ser mujer es el rol más importante, disfrútalo.



“No tienes que ser bella. No le debes belleza a nadie. Ni a tu novio, esposo, compañero, ni a tus colegas de trabajo, ni especialmente a cualquier hombre en la calle. No se la debes a tu madre, no se la debe a tus hijos, ni se la debes a la civilización en general. La belleza no es una renta que debas pagar por ocupar un espacio marcado como <mujer>..”

Diana Vreeland






Karla Rubio

México

Psicóloga y emprendedora

www.karlarubiomx.com

Youtube: Karla Rubio mx

Instagram: www.instagram.com/insta_karla

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Sebastián Ávila.
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